Historial del ISO Next Back

Antes del establecimiento de los operadores de transmisión independientes, la electricidad era manejada a nivel local y regulada estrictamente a nivel estatal. No existía la tecnología necesaria para transportar electricidad a grandes distancias, y los generadores tenían que estar cerca de los consumidores.

 

Por esa razón, la industria funcionó por muchos años como un monopolio, con una empresa local a cargo de los servicios de generación, transmisión y distribución en su área. Cuando la tecnología avanzó para permitir el control de electrones a grandes distancias, los generadores pudieron construirse lejos de los consumidores, y se hizo factible el concepto de mercados competitivos.

La Ley Federal de Política Energética, promulgada en 1992, permitió la creación de operadores independientes de sistemas y organizaciones de transmisión de electricidad, introduciendo competencia en el mercado mayorista de electricidad.

La ley también creó operadores independientes sin intereses creados en las transacciones para administrar la red, impidiendo la manipulación del mercado y al mismo tiempo garantizando el flujo de electricidad a los consumidores.

Los operadores independientes de sistemas (ISO) y las organizaciones de transmisión regional (RTO, por su sigla en inglés) se comparan frecuentemente con los controladores de tráfico aéreo, porque manejan el tráfico de electrones en una red que no es de su propiedad, de la misma manera que se hace con los aviones en una pista.